(2001) El guardián de la utopía

A diferencia del maestro de hace 30 años, que instintivamente se lanzaba en una cruzada contra la televisión —cuyo imperio estaba restringido al hogar—, el docente de hoy siente que las redes son un enemigo que trabaja las 24 horas del día para monopolizar la atención de la infancia. Pero es aquí donde entra El guardián de la utopía; este texto, que recuperamos 25 años después de su publicación, nos recuerda que el maestro no instituye su oficio en función de enemistad alguna. De hecho, nos enseña que el maestro prospera cuando sabe materializar los más elevados ideales de la cultura en la biografía concreta de cada generación de alumnos que pasa por su aula. En este sentido, compartimos este ensayo en el que Ernesto nos da algunas pistas para relocalizar el foco de la misión del maestro frente a la dialéctica real en la que crecen las generaciones actuales.

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